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viernes, 20 de febrero de 2015

Buceando 250 metros debajo Santa Sofía



En una de las catedrales más antiguas y más grandes del mundo ha escondido un secreto durante siglos, existían varios rumores, pero no se habían confirmado. La grande y espléndida iglesia de Santa Sofía, que ahora es un museo, se sienta encima de una antigua serie de túneles subterráneos, de los que se dice que conectan la catedral con la Cisterna de Yerebatan o de la Basílica, con las Islas Príncipe y el Palacio de Topkapi. El director Göksel Gülensoy ha disfrutado durante muchos años de la iglesia de Santa Sofía, y decidió embarcarse en una expedición de buceo bajo el edificio para dar a conocer algunos de sus antiguos secretos.

Gülensoy comenzó su proyecto, como un documenta en 1998, pero por problemas de presupuesto y de la burocracia del gobierno turco, se retrasó su finalización hasta finales de 2009. Su película de 50 minutos, "En las profundidades de la iglesia de Santa Sofía" muestra un lado de la histórica estructura que nunca antes se había explorado en profundidad, y mucho menos filmado. Junto con dos buzos y cuatro espeleólogos, el director se adentró en las misteriosas profundidades para ver qué escondía Santa Sofía.

El equipo comenzó con la apertura de las puertas de los depósitos en la sala principal; las cuales llevaban bastante tiempo cerradas, y nunca antes había sido un buzo el que entrara. Después de estudiar la primera cámara, el equipo se trasladó al segundo depósito más grande. Allí encontraron frascos que se cree que han sido abandonados por los soldados británicos en 1917, una cadena que puede haber sujetado a un prisionero, y varios fragmentos y piezas de la catedral. Los espeleólogos después se trasladaron a los dos pasajes de debajo de la iglesia de Santa Sofía.

Debajo de la enorme catedral, el equipo encontró pasajes sellados, un cementerio lleno de huesos de niños, y la cámara funeraria del primer sacerdote de Santa Sofía. Las amenazas de fugas de gas, deslizamientos y derrumbes pesaban en la mente de todos, pero el equipo pudo salir de forma segura. Por su propia tranquilidad, y para cortar los rumores que puedieran surgir en el futuro, toda persona que se zambulló debajo de la catedral de Santa Sofía ese día se sometió a un escáner laser de todo el cuerpo para demostrar que no habían sustraído ningún artefacto.

Después del proyecto, se hizo evidente que Gülensoy y su equipo había refutado muchos de los mitos que rodeaban a la antigua catedral. Los pasillos que llevarian a la Cisterna de Yerebatan y a las Islas Príncipe resultaron ser inexistentes. Sin embargo, la exploración llevó a los funcionarios turcos y al Museo de Santa Sofía a creer que se debía llevar a cabo una investigación mayor, para ver qué otros misterios pueden estar escondidos debajo de este amado edificio. Si es capaz de obtener los permisos gubernamentales necesarios, Gülensoy planea volver a hacer otra película sobre la historia oculta de Santa Sofía.

Vía: WebUrbanist  (28/02/2015)

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