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viernes, 20 de junio de 2014

Ancla de 222 años de edad, reliquia de la flota de George Vancouver?

En Whidbey Island una grua izó el ancla de un barco perdido que un grupo de aficionados a la historia cree que es la reliquia única superviviente del famoso viaje de 1792 el capitán George Vancouver en Puget Sound.



Se levantaron de las profundidades de Whidbey Island unos 410 kilos de metal -por parte de un grupo de aficionados- que, esperamos cambie para siempre la historia de Puget Sound.

El lunes, una grúa izó el ancla de un barco perdido que un grupo de aficionados a la historia cree que es la única reliquia superviviente del famoso viaje en 1792 del capitán George Vancouver en Puget Sound.

Seis años después de que el buceador Doug Monk se topase con el ancla llena de percebes incrustados, los buzos excavaron una zanja debajo del artefacto enterrado, la ataron a un soporte en forma de T y comenzaron a subirla desde el fondo con flotadores. Después de algunos problemas para conseguir sacarla a flote fue izada con una grúa a una barcaza.

El regreso del ancla a la superficie fue recibido por gritos y aplausos de una pequeña flota de barcos. Eran en su mayoría amigos y familiares de Monk y Scott Grimm, quien pasó años tratando de demostrar que la modesta mole sólo podía proceder de una de las naves más pequeñas que acompañaron el buque explorador de Vancouver no del HMS Discovery.

Según Grimm, esa nave era la embarcación auxiliar armada HMS Chatham que perdió su ancla de hace 222 años. "Para mí, que soy un tipo del Noroeste y mi familia ha estado aquí desde la década de 1880", dijo Grimm. "El Chatham es nuestro vínculo con nuestro pasado. Mi madre solía decir siempre cosas sobre este. Vincula las generaciones juntas ".

El esfuerzo para elevar el ancla de hierro que estaba enterrada necesitó de un grupo buzos y equipos de rescate. Ellos lucharon contra olas y el viento, el ancla estaba tan firmemente fijada en la roca que se rompió una cuerda que se utilizaba para arrancarla.

Pero cuando al fin salió a la superficie y quedó colgada en el aire, Monk dijo: "Desde el principio fue muy duro sacar el ancla".Aunque la mayoría de los historiadores han creído durante mucho tiempo el ancla del HMS Chatham se perdió en algún lugar de Bellingham Channel, Grimm estudió diarios de exploradores, expedientes judiciales y otros documentos de siglos atrás y concluyó que el ancla frente a Whidbey Island muy probablemente tenía que ser de esa nave.

Aunque algunos expertos locales se muestran escépticos, Grimm se ha convencido desde que el mejor experto en arqueología de la Administración Nacional del Océano y la Atmósfera (NOAA) dijo que podía ser que tuviera razón.

El arqueólogo de la NOAA James Delgado, que previamente cartografió el lugar del naufragio del Titanic, dijo que Grimm y sus colegas "tienen un caso muy interesante". El problema es que, en última instancia, simplemente con recuperar el ancla no puede resolver el misterio.

Grimm y Monk van a tener que almacenar el ancla durante varias semanas en Port Townsend. Luego la enviarán a la Texas A&M University, donde los investigadores pasarán unos 18 meses tratando de restaurar el ancla y buscar los signos que, en última instancia, podrían probar o refutar la teoría de Grimm.

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Pero a menos que los expertos encuentren algún tipo de sello de identificación o marcadores en el ancla, la recopilación de información que realizó Grimm puede que sea todo lo que haya.

"A menos que encontremos algo allí que dice 'Hecho en China', no estoy seguro de que responda a todas las preguntas", dijo Grimm.

Un mes después de que Vancouver navegara a Puget Sound en mayo de 1792, hasta donde Olimpia se ubica actualmente, los 145 miembros de su expedición se dirigieron hacia el norte, rumbo a una bahía al oeste de Anacortes. En el camino, acosado por las corrientes de 5,5 nudos,el  ancla de la HMS Chatham quedó encallada y se liberó.

Los diarios de exploración sugirieron que la HMS Chatham y la HMS Discovery estaban juntas en aquel momento, pero Grimm postula que en realidad la HMS Chatham se había quedado muy atrás.

Se determinó que los acantilados frente Whidbey concuerdan con mayor precisión con el terreno descrito en los diarios. También se verificó con los meteorólogos de la NOAA, que las corrientes en la Bahía del Almirantazgo fueron de 5,5 nudos el 9 de junio de 1792, y que no eran ni de lejos tan rápidas en Bellingham Channel.

Grimm sabe que es posible que aún pode estar equivocado, pero en este punto, se siente una de las mejores piezas para evidenciar el hecho de que los historiadores han rastreado Bellingham Channel durante décadas y todavía no han encontrado nada.

Vía: The Seattle Times

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