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martes, 15 de abril de 2014

5 pecios perdidos en el tiempo que a los arqueólogos les gustaría tener en sus manos

Los pecios de algunas culturas marineras nunca han sido encontrados, no por falta de búsqueda




Esta gabarra romana del s. I dC, de aproximadamente 31 metros de largo, fue
recuperada del Ródano en Arlés (Francia) en 2011. Permaneció prácticamente
intacta durante 2000 años debajo del barro.
Fotografía de Rémi Bénali, Museo Departamental Arles Antique

Buscar barcos modernos perdidos en el mar, aún con la ayuda del radar, sonar y satélites, puede resultar una tarea titánica. Pero intentar encontrar un pecio de miles de años de antigüedad y aún más difícil. Es como buscar una aguja de madera en un pajar después de que parte de la aguja se haya podrido.

Los arqueólogos subacuáticos siguen buscando, aún, ya que encontrar uno de estos pecios podría resultar una gran hallazgo de información, de como nuestros antepasados construían sus embarcaciones a cómo viajaban y cuales eran sus socios comerciales.

Según James Delgado, director de patrimonio marino de USA, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), averiguar estas conexiones permitiría a los investigadores un mayor entendimiento de la economía antigua, y permitiría poner esas culturas en un contexto más global.

"El principal problema de la búsqueda de restos de naufragios antiguos es que  las embarcaciones están hechas de madera", comenta Cemal Pulak, arqueólogo náutico del College Station de la A&M Unversity de Texas.  Además está el inconveniente que a la madera no le sienta bien el agua de mar debido al ataque que padece por culpa del Teredo Navalis.

El Teredo -o broma- es un molusco que perfora la madera convirtiéndola en algo parecido a un "queso suizo". "Las bromas pueden descomponer las partes expuesta de la madera de un pecio en tan sólo cinco años", tal y como apunta Pulak. Para que sobreviva la madera de las embarcaciones hundidas, esta ha de quedar cubierta por  los sedimentos o por una gran cantidad del cargamemnto cerámico de ánforas, por ejemplo.

Así fue como sobrevivió casi intacta una gabarra, de aproximadamente 31 metros de largo de época romana, 2000 años en el fondo del rio Ródano. Los submarinistas la descubrieron al ver que sobresalía de un montículo  de barro y restos de ánfora desechadas en Arlés (Francia).

"Los arqueólogos suelen a buscar embarcaciones en peor estado. Pero los avances en tecnología sumergible y en el sonar les han dado nuevas esperanzas. La mejora en técnicas de detección pueden permitir a los investigadores encontrar cualquier rastro de pecios arcaicos enterrados en el lecho marino" comenta Delgado.

Los océanos del mundo están llenos de los restos de muchos pecios. Aquí hay algunos de los ejemplos que están en lo más alto de la lista de descubrimientos potenciales de muchos arqueólogos subacuáticos.

Oceanía

"La colonización de Oceanía en el Pacífico Sur es una de la grandes historias de la migración humana. Los primeros pueblos -incluyendo a los polinesios- se las arreglaron para viajar cientos de millas a mar abierto, transportando con ellos delicados productos alimenticios como el taro, el cual es muy susceptible a la espuma de mar", dice Delgado.

Encontrar una de estas embarcaciones mostraría a los arqueólogos como el ser humano llego a Australia decenas de miles de años atrás. "Esa gente se sentaron unicamente en un tronco y remaron hacia allí" añade Delgado.

Minoicos

"Cualquier embarcación minoica -las cuales se centran en la zona de Creta- sería un descubrimiento increíble" dice Shelley Wachsmann, arqueólogo náutico de la A&M Unversity de Texas. Los investigadores descubrieron el cargamento de una de estas antiguas embarcaciones, las cuales surcaron el Mediterráneo entre 4700 y 3500 años atrás, pero no esta.

Poco se sabe acerca de esta cultura marinera. "Parece que han sido los grandes exploradores de la Edad del Bronce", dice Wacsmann, y el rastro de ellos se encuentran disperso por todo el Mediterráneo en pinturas y frescos.

Representación en un fresco minoico de un barco en el puerto.
Ilustración de Gianni Dagli Orti, CORBIS

"Esas pinturas representan una gran artesanía muy pulida, al igual que hoy en día los barcos dragón chinos" comenta Delgado de la NOAA. Pero sin un naufragio físico, los arqueólogos únicamente pueden conjeturar cómo los minoicos construían sus embarcaciones.

Wachsmann ha intentado encontrar restos de pecios minoicos en las costas de Creta, pero fue en vano. Si están allí, los pecios probablemente se encuentre bajo tal cantidad de sedimentos que con el equipo actual no se puede detectar.

Pueblos del mar

Estos navegantes entre los siglos XIV y XII aC "fueron una coalición de gente desde Italia, las islas de los alrededores y de Turquia" dice Wachsmann. Empezaron como hicieron los vikingos, uniéndose diferentes tribus para realizar incursiones en las localidades costeras del Mediterráneo. Los filisteos de la Biblia eran considerados parte de esta coalición.

Algunos d elos pueblos del mar usaron una especie de barco diseñado por una antigua civilización, los micénicos, los cuales prosperaron en Grecia entre el 1600 y 1200 aC. "El barco micénico fue el antecesor del trirreme griego", dice Wachsmann. "Es un barco increíble, y no tenemos ni una astilla de él."

Trirreme griego

Estos barcos de guerra son los mas famosos por su rol en la Batalla de Salamina, en la cual los griegos vencieron a los invasores persas de Jerjes en el 480 aC. Los arqueólogos tienen dibujos i textos descriptivos y ejemplos de antiguos astilleros, pero aún han de encontrar algún trirreme.

"Hay un grant debate entorno a la construcción de estos antiguos trirremes", dice Katy Croff Bell, oceanografa y exploradora de National Geographic. Los investigadores construyeron un réplica en los 1980s para tratar de averiguar como eran construidos. (Ver vídeos de la replica en el océano: 1 y 2)

Representación de un trirreme ateniense.
Ilustración de Stefano Bianchetti, CORBIS

Diseñado para se ligero y rápido, media aproximadament unos 37 metros de largo por unos 6 de ancho. El barco llevaba un total de 170 remeros, dispuestos en tres filas apiladas a cada lado del barco -de ahí su nombre-. Los trirremes eran armados con un espolón de bronce en la proa, muchas veces con forma de cabeza de carnero -alguno de los cuales han sido encontrados- que eran utilizados para embestir contra las naves enemigas.

"No creo que encontrmos un barco de guerra en mar abierto", dice Pulak. Los arqueólogos tal vez deberían buscar en los antiguos puertos que se han ido llenando de arena con el tiempo.

Así es como 37 pecios de entre los siglos V al XI dC -siete de los cuales eran barcos de guerra- salieron a la luz en Istanbul (Turquía). En 2004 durante las obras del metro, los trabajadores llegaron al lugar del allazgo que se encontraba debajo de un céntrico barrio cerca del Bósforo.

El pecio del Faraón

En los anales de la arqueología reciente, se incluye la historia de un sarcófago egipcio perdido en el mar. Todo empezó con un aventurero británico llamado Howard Vyse, quien en 1837 hizo agujeros en las Pirámides de Giza para explorar mejor lo que había en su interior. En la cámarua funeraria principal de la pirámide construida por el rey Menkaure (gobernó entre 2490-2472 aC), descubrió un sarcófago vacío hecho de basalto.

Vyse decidió enviar por mar el sarcófago -de tres toneladas- al Museo Británico de Londres, pero el barco se hundió en algún lugar del Mediterráneo en el otoño de 1838. En el libro de Pérdidas y Bajas de la compañía aseguradora Lloyd aparece la entrada del jueves 31 de enero de 1839 donde se registra que la embarcación "zarpó desde Alejandría el 20 de setiembre para Malta, el 13 de octubre para Liverpool y no se ha vuelto oír hablar de ella"

En 2008, las autoridades egipcias hicieron planes preliminares para buscar la embarcación y su preciado cargamento, pero por los problemas políticos actuales del país se vieron cancelados. A día de hoy, el sarcófago finamente tallado aguarda ser descubierto, junto con otras incontables reliquias y pecios de la antigüedad que fueron enviados a las profundidades marinas.

Vía: National Geographic Daily News

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